Un buen material educativo impreso concreta una propuesta curricular; va presentando paulatina y ordenadamente la materia de estudio; ofrece un amplio repertorio de actividades de aprendizaje (observacionales, experimentales y sociales, documentales, verbales y no verbales, lúdicas, realizables en la escuela, en la casa o en el campo) y ejercicios diversos; contiene información actualizada y significativa (incluyendo las ilustraciones); ahorra tiempo y trabajo al profesor o facilitador, a la vez que le propone nuevas tareas y roles; motiva a quienes aprenden; es de uso flexible, ya que se puede utilizar individualmente, en pareja o en equipo, independientemente o con el maestro, se puede leer en forma continua o saltando líneas o párrafos, se puede retroceder o avanzar y se puede hojear (y ojear) íntegramente y con facilidad; se puede consultar, repasar, reelaborar, condensar y revisar; se puede subrayar y anotar y borrar subrayados y notas con gran facilidad.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
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